Visita a la fábrica de Cerveza Artesana Goose

La fábrica de cerveza artesana Goose se encuentra en la localidad segoviana de La granja de San Ildefonso, a tan solo 10km de Segovia capital y lleva abierta desde mayo de 2014, sacando su primera cerveza al público en junio de ese mismo año. Más o menos por septiembre ya supimos de su existencia, pero hasta ahora no habíamos tenido tiempo de pasar a visitarlos, así que aquí os dejamos nuestro resumen de la visita.

Llegamos ya de noche a las puertas de la fábrica de cerveza artesana Goose, situada en la calle Alijares, 21 de La Granja de San Ildefonso. Allí nos esperaba uno de los socios que se han embarcado en este negocio, Eduardo, el brewmaster que nos hizo el favor de atendernos y desplazarse desde casa exclusivamente para enseñarnos la fábrica.

Ubicada en un antiguo restaurante de unos 100m2, nada mas entrar da la sensación de una fábrica modesta y acogedora, se accede a lo que antes fué el salón del bar, donde se mantiene la antigua barra que había, ahora lleno de cajas listas para salir a la venta y desde donde se puede ver, a través de una mampara de cristal, la sala de fermentación.

Fabrica de Cerveza Artesana Goose - La Granja de San Ildefonso

Fabrica de Cerveza Artesana Goose – La Granja de San Ildefonso

La visita comienza por el principio, por la pequeña sala en la que se almacena y muele el grano, del tamaño justo para la producción que se realiza por cocción, unos 200L, es decir para moler unos 40kg de malta por elaboración y almacenar unos cuantos sacos de las 3 maltas distintas que utilizan para sus dos tipos de cerveza.

Continuamos a la sala de cocción y embotellado, una sala blanca, impoluta, donde una Slowbeer de 200L, adquirida de segunda mano, preside la estancia. Junto a ella el deposito de embotellado de 4 bocas, la chapadora, un frigorífico en el que se guarda el lúpulo, todo ello aromático, y algunos cientos de botellas esperando a ser etiquetadas y empaquetadas…

Equipo de elaboración de Cerveza Artesana Goose

Equipo de elaboración de Cerveza Artesana Goose

Siguiendo el proceso lógico de elaboración pasamos a la sala de fermentación.  Situada en lo que antes fuera la cocina del restaurante. Eduardo nos presenta los 4 fermentadores de 270L de capacidad máxima que llevan incluido el sistema de refrigeración independiente para cada uno de ellos. Este tipo de fermentadores no es lo habitual, pues los fermentadores con camisa de frío suelen necesitar un sistema de refrigeración externo. Es la primera vez que vemos esto, así que pasamos un buen rato observándolo y hablando sobre ello. Lástima que en ese momento, debido al parón navideño, los fermentadores no estuvieran llenos dando ese olor característico de las salas de fermentación 😉

Eduardo y la Sala de fermentación y fermetadores de Cerveza Artesana Goose

Eduardo y la Sala de fermentación y fermetadores de Cerveza Artesana Goose

Terminamos la visita de nuevo en el salón principal de la fábrica, probando las dos cervezas que tienen hasta el momento, las dos son Pale Ale, hechas con las mismas maltas y lúpulos pero en distintas proporciones, una de ellas suave, ligera y de trago largo, y la otra con algo más de alcohol, más amarga y aromática, las dos con cierto toque de miel, miel segoviana que utilizan para el priming o cebado del mosto antes de embotellar y/o embarrilar sus cervezas, un toque que pretenden sea un descriptor, un toque característico en sus cervezas, cervezas con las que pretenden que “despertemos el ganso que llevamos dentro”, tal y como reza su etiqueta.

Goose distribuye casi la totalidad de su cerveza en el misma localidad donde se elabora, siguiendo así la máxima del “consume local”, algo que garantiza la frescura y la buena conservación de la misma, pues ellos mismos lo llevan de la fábrica al bar o restaurante que se lo pide. También sirven en algunos sitios de Segovia capital, donde también lo entregan ellos en mano y en algunos sitios de Madrid donde trabajan con un distribuidor.

Probando la cerveza artesana Goose Blates

Probando la cerveza artesana Goose Blates

Mucha conversación sobre el panorama cervecero, como casi siempre en las visitas a fábricas, sobre lo que supone montar un negocio así, que nada tiene que ver con la elaboración de cerveza como pasatiempo, un negocio este de la cerveza en el que se pasa más tiempo limpiando, haciendo gestiones burocráticas y haciendo de comercial que elaborando cerveza… y mucha conversación que se nos quedó en el tintero porque después de casi dos horas dandole se nos hacía tarde para seguir allí, así que volveremos.

 

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